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Abre la puerta, la hospitalidad como herramienta

Profesional

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Escrito por: Mariano José Doval

Ingeniero electromecánico por la Universidad Panamericana, con diplomados en creación literaria por Literalia y la Secretaría de Cultura Jalisco; en finanzas, Líder-Coach y desarrollo humano por ITESO; y en Coaching Directivo por ICAMI. Es consultor y experto en dirección y desarrollo de personal, formación e integración de equipos de alto desempeño, servicio al cliente, hospitalidad y estrategias de bienestar en los entornos laboral y social. También es especialista en análisis y gestión del cambio, liderazgo, comunicación asertiva y comunicación institucional e interna. Actualmente forma parte del claustro académico y es director de programa en ICAMI Occidente.

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“Solo hay una solución al intrincado enigma de la vida; trabajar en ser mejores y contribuir a la felicidad de los demás”.

Mary Shelley

La hospitalidad no es un término referido sólo al aspecto del turismo o la salud, aunque sí es donde mayormente se utiliza. La raíz etimológica de muchas palabras alrededor a estos ámbitos es la misma: hospitem, hospes, hospitis y que hace referencia tanto a quien es anfitrión como a quien es recibido. Hospital, hotel, hostal, hospitalario, huésped, hospitalidad y hospedar tienen ahí su origen. (Etimología de huésped., 2020), (RAE, 2020).

En el ámbito del liderazgo y las relaciones personales ¿Qué significado tiene, pues, ser hospitalario? Es un tema que daría para un libro, me atrevo a decir, sin embargo, solo quiero señalar lo importante que puede resultar que tengamos en consideración que cada ocasión que tenemos de estar con otros es también una oportunidad para ser el mejor anfitrión.

Entender que lo que podamos hacer para que el otro se sienta bienvenido, hospedado en una buena relación permitirá, al menos, que esa persona se vaya justamente con la sensación “de estar bien” y, quizá, con la intención de “volver”.

Si un colega, un colaborador o cualquier persona en nuestro camino se acerca a nosotros, muy probablemente es porque busca encontrar o solicitar algo, cubrir una necesidad, tender un puente o generar algo positivo; es importante, por tanto, pensar en qué tan hospitalarios somos desde cómo los recibimos, ¿sabemos sonreír? ¿estamos siquiera atentos para darnos cuenta de lo que busca el otro en esos encuentros?

“El mirar hospitalario permite conectarnos con la humanidad, sentirnos parte del género humano, vivirnos humildemente como algo más grande, entender que somos más de lo que somos: un pedazo de lo infinito en una vasija de barro. Que no existen límites para un ser humano que ha aprendido a mirar en grande. Que las fronteras están adentro”. (Loudor, 2015)

Parte importante de ser hospitalarios está en el propio cuidado para, luego, poder cuidar de los demás ¿cómo me estoy cuidando ahora? ¿qué tanto me estoy llenando de información que no me ayuda? ¿cómo estoy siendo capaz de darme cuenta de mi propia situación y la de mis cercanos para construir mis relaciones?

Apéndice para la reflexión: Hay una película de 1985 del director Wolfgang Petersen, “Enemigo mío”, en el que la trama nos invita a deliberar lo importante que puede llegar a ser construir algo positivo y valorar la vida desde un conflicto en el que la sobrevivencia personal depende de la sobrevivencia de otros.

Referencia bibliográfica:

Etimología de huésped (2020). Consultado en http://etimologias.dechile.net/?hue.sped el 16 de mayo 2020

RAE (2020) Huésped. Consultada en https://dle.rae.es/hu%C3%A9sped el 16 de mayo 2020

Louidor, W.E. (2015) Hacia “el mirar hospitalario”, de la mano de San Ignacio de Loyola. Consultado en http://www.espacinsular.org/columnas/30-narrativas-de-hospitalidad-y-desarraigo/1182-hacia-el-mirar-hospitalario-de-la-mano-de-san-ignacio-de-loyola el 15 de mayo 2020

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